Psicóloga Infantil

March 26th, 2012

¿Qué es la terapia de juego?

 

Es una terapia efectiva que ayuda al niño a modificar su comportamiento, clarificar el concepto de sí mismo, y construir relaciones saludables. En la Terapia de Juego, el niño entra a una relación dinámica con el terapista que le ayuda a expresar, explorar y encontrar un sentido a sus dificultades, experiencias dolorosas o problemas. Estos problemas incluyen depresión, ansiedad, agresión, dificultades de aprendizaje, déficit de atención, abuso, ruptura familiar, y violencia doméstica.

 

Los niños usan el juego como una forma de comunicación, por lo tanto se usa la Terapia de Juego por que los niños no tienen las palabras para describir sus pensamientos, sentimientos y percepciones de su mundo interno y externo.

 

No cabe duda que para llegar al niño, a sus fantasías, temores, conflictos y sueños, es a través del juego. El juego es una actividad tan diversa como única en cada etapa de la infancia y de la niñez. El niño que se entrega al juego, lo hace tan igual como un adulto a su trabajo.

 

¿Qué se puede lograr con la Terapia de Juego?

 

En el tema niños, las cosas han cambiado en los últimos 15 o 20 años. Ahora se habla de “inteligencia emocional” y de cómo el niño se adapta a situaciones nuevas y logra desarrollar mejor su confianza en sí mismo, su asertividad y empatía.

 

Por lo tanto, las sesiones de juego terapéutico, con ayuda del profesional, le permiten al niño de entre 3 y 11 años a:

 

·         Conectarse consigo mismo

·         Conocerse más así mismo, pero en un espacio de soporte y contención

·         Tener un especio en el que pueda expresar lo que siente con confianza, tranquilidad y sinceridad

 

¿Qué es lo que buscan los padres?

 

Hace sólo algunos pocos años atrás se pensaba que llevar a su hijo al psicólogo era definitivamente por que estaba loco. Ahora es diferente. Los padres han entendido que se necesita prevenir algunos problemas futuros o desean saber de qué manera sus hijos están procesando el problema que está ocurriendo dentro del clima familiar (separación, duelo, discusiones).

 

Por otro lado, se puede pensar erróneamente que se deriva al niño al psicólogo y que de manera inmediata (o mágica), el profesional les devolverá a un niño más sumiso y dócil. Por el contrario, lo que se busca es que los padres se comprometan y participen de de las mejoras de su hijo, yendo a las terapias y buscando soluciones conjuntas.

 

Llegando a acuerdos con los más pequeños y negociando con los adolescentes, se podrá desarrollar en ellos un clima familiar propicio que les permita exaltar sus cualidades y mejorar aquello que se debe cambiar.

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